Copa Glencairn: por qué es el vaso estándar para catar whisky
Si has visto una cata de whisky, has visto esta copa. Tiene nombre, tiene autor y tiene una razón de ser.
De dónde sale
La diseñó Raymond Davidson, fundador de la firma escocesa Glencairn Crystal, y se lanzó en 2001. Hasta entonces el whisky no tenía un vaso propio: se servía en tumbler —el vaso ancho y bajo de toda la vida— o en copita catavinos prestada del jerez.
Davidson partió precisamente de la copita y corrigió sus limitaciones con la asesoría de los Master Blenders de la industria escocesa. El resultado ganó varios premios, entre ellos el Queen's Award for Innovation, y hoy se usa en destilerías y festivales de whisky de todo el mundo.
Por qué la forma importa
Tres decisiones de diseño, cada una con su función:
- El cuerpo ancho. Deja ver el color del whisky —que dice bastante de la barrica— y da superficie para que el destilado se airee.
- La boca cónica. Es la clave. Estrecha la salida y concentra los aromas hacia la nariz en lugar de dejar que se dispersen. Y a diferencia de la copita catavinos, es lo bastante abierta para beber con comodidad sin cambiar de vaso.
- La base maciza. Se sostiene con la mano cerrada, aguanta el uso diario y no se vuelca a la primera.
¿De verdad cambia el sabor?
Cambia lo que percibes, que en la práctica viene a ser lo mismo.
La mayor parte de lo que llamamos sabor es olfato. Un tumbler deja escapar los aromas por su boca ancha; la Glencairn los retiene y te los pone delante. El mismo whisky en un vaso y en otro te da una lectura distinta, y no es sugestión.
Lo que no hace es mejorar un mal whisky. Solo te deja oír mejor lo que la botella tiene que decir, sea bueno o no.
Cómo usarla
- Sirve poco. Entre 25 y 35 ml, sin pasar de la parte ancha. El espacio vacío es donde se acumulan los aromas: si la llenas, pierdes media gracia.
- Huele con la boca entreabierta. Con la nariz pegada y la boca cerrada solo vas a notar el alcohol.
- Deja reposar un par de minutos antes del primer sorbo, sobre todo si es cask strength.
- El agua no es herejía. Unas gotas bajan la graduación y abren aromas que el alcohol tapaba. Pruébalo antes y después y juzga tú.
Cuál comprar
Vale para cualquier whisky: escocés, irlandés, bourbon o japonés. También se lleva bien con un ron añejo o un brandy.
Si es para ti, la copa suelta. Si es para regalar, el estuche: por menos de 10 € aciertas con cualquiera que beba whisky, y acompañada de una botella ya es un regalo completo.
